¡A cruzar los dedos! No te cases, no te embarques, ni de tu casa te apartes…

Hoy es martes 13 de diciembre de 2016. Aunque suene irónico último día que resta en el calendario de este año, al que la superstición le endilga funestos designios. Empero, la mala onda, dicen expertos, puede conjurarse con una cinta roja en la muñeca o un ajo en la cartera, y por supuesto, respetando a rajatabla el famoso dicho popular que lleva por título esta nota.

Otros dichos menos conocidos dicen: “El martes ni gallina eches, ni hija cases”. “El martes ni hijo cases, ni cochino mates”. “En martes ni tela urdas, ni hija casas, ni las lleves a confesar porque no dirán la verdad”. “El martes ni tu casa mudes, ni tu hija cases, ni tu ropa tajes”…

Esta creencia se da principalmente en España, Grecia y América Latina. En otros países como Italia y los anglosajones, consideran al viernes 13 como de mala suerte.

Son muchas las manías y las fobias con respecto al día y la fecha, que incluso algunos especialistas lo han considerado como una fobia a la que se conoce con el nombre de “trezidavomartifobia”.

Pero cabe resaltar que nada relacionado con esto tiene un fundamento científico, se trata de un mito. Y como hay gente para todo en el mundo entero hay quienes lo toman al revés y lo consideran como un día de buena suerte.

En el Tarot el arcano 13 es la Muerte y se la representa con un esqueleto y una hoz; pero no hay que olvidar que el año tiene siempre 13 Lunas nuevas a lo largo de sus 365 días. De tal manera, mientras el esoterismo plantea la posibilidad de que haya que afrontar con el 13 una desgracia, para el almanaque es simplemente un número que se repite 13 veces por año en diversos casilleros, algunas en martes, otras en viernes.

“Marte”, según la mitología griega, es el Dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un día martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel.

Razones sobran si se quiere pensar que el martes 13 es un día de desgracias y mala suerte. Eso sí, las connotaciones negativas que se le dan al martes 13 no tienen fundamentos científicos ni religiosos, por lo cual debes tener muy claro que sólo se trata de un mito.

Pero ojo, que estas creencias también se aplican cuando el calendario marca el viernes 13, ya que la tradición anglosajona considera el día viernes como día de mal por ser el día en que Cristo fue crucificado… y se le suman los trece discípulos… En la Última Cena de Jesucristo había doce apóstoles y Jesús, por lo que se consideró a Judas el traidor como el número 13. La impactante escena puede verse claramente en la obra de Leonardo Da Vinci. Desde ahí, los malos augurios relacionados con la fecha.

¿Por qué martes o viernes y no otro día?

Todo se originó en un antiguo refrán romano que decía: ‘Giorno di Venere, giorno di Marte, non si sposa e non si parte’, lo que significa: ‘Día de Venus, día de Marte, no hay que casarse ni partir de viaje’. En la antigüedad, los planetas que se veían a simple vista -es decir, hasta Saturno- fueron bautizados con el nombre de determinados dioses, que a su vez designaron los días de la semana: así, viernes proviene de Venus, la diosa del amor; y martes, de Marte, dios de la guerra.

Vaya a saberse por qué los antiguos equipararon el amor a la guerra y recomendaron que nadie se casara ni partiera de viaje los martes y viernes; de lo que no cabe duda es que el aditamento del 13 provino de los relatos bíblicos, y no de los romanos, que amaban las cifras impares y tildaban de maléficas a las pares.

El capítulo 13 del Apocalipsis habla de la venida del Anticristo y la Bestia, la famosa confusión de lenguas en la Torre de Babel habría ocurrido un martes 13, y en la Ultima Cena, Jesús, el comensal número 13, terminó crucificado un viernes 13. El catolicismo vinculó el 13 con Satanás, al sostener que representaba la rebelión contra la autoridad de Dios, debido a que la Masonería -a la que se le atribuyó el propósito de destruir el poder de la Iglesia- adoptó el 13 como su número simbólico. En efecto, la orden masónica de los Illuminati, originada en Baviera, era dirigida a nivel mundial por su Consejo de los Trece y todas las logias masónicas reconocen 13 grados jerárquicos.

Por eso, el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt, que era masón, hizo poner al billete de dólar una pirámide de 13 escalones; y por eso los masones que construyeron las oficinas públicas de Washington ubicaron su Casa del Templo a 13 cuadras al norte de la Casa Blanca, para ‘iluminar’ con su influencia al gobierno.

Claro que, convertido hoy Estados Unidos en la primera potencia del mundo y su moneda, el dólar, en divisa internacional, resulta difícil entender que en sus hoteles no haya habitación ni piso 13 y que sus líneas aéreas carezcan de asiento y fila 13. Aunque de Europa vino la idea de que los viernes 13 eran tanto o más maléficos que los martes 13, en Argentina no hubo quórum para sacrificar la salida del viernes. El viejo refrán romano fue así amoldado a la idiosincrasia de los habitantes del Plata, como: ‘Si el 13 cae martes, no te cases ni te embarques’; y del viernes, non si parla.

En tanto, y al igual que las leyendas nórdicas, La Cábala o Qabbaláh, la principal corriente de la mística judía, enumera trece espíritus malignos. No obstante, este aspecto es algo más complejo que en el caso de otras religiones en donde existe un dualismo más marcado: el término cabalístico que mejor designa al mal es sitra achra, lo que equivale a decir,el otro lado.

En la mística judía, tanto el bien como el mal son emanaciones divinas vistas desde una perspectiva humana distinta.

En la tradición escandinava, Loki -Dios del fraude, los engaños y las mentiras-, es la divinidad número trece del panteón nórdico y quien plantea la muerte de Baldur, el segundo hijo de Odín, y llega a los funerales en el lugar número trece. A su vez, el panteón olímpico de la Antigüedad grecolatina estaba integrado por doce dioses y diosas. El de mayor relevancia era Zeus –conocido por los romanos como Júpiter- aunque con la llegada del cristianismo se consideró la llegada del décimo tercero dios, Satán.

Si bien el número 13 nunca fue cuestionado por sus estrechas relaciones con la mala suerte, el día martes sí es relativo porque varía de acuerdo a las leyendas, mitos y creencias de las distintas culturas del mundo. Mientras que en las anglosajonas prefieren el viernes como día satánico, en las latinas se habla del tercer día de la semana consagrado al planeta y dios Marte, de energías masculinas, agresividad y tensión. Marte es el dios de la guerra, por lo cual el día martes está regido por el planeta rojo, el de la destrucción, la sangre y la violencia. Además, la leyenda dice que un martes 13 se produjo la confusión de lenguas en la Torre de Babel. Además, fue considerado por los egipcios como un día de malos augurios por el nacimiento de Tifón, quien intentó derrotar a Zeus.

Para los turcos el martes es un día funesto por lo que evitan tomar decisiones importantes. Dicen que su mal visto fue desde que el rey D. Alfonso el Batallador, primero de Aragón, fue asesinado por los moros en la batalla de Fraga en 1134. A su vez, el martes 29 de mayo de 1453 cayó la ciudad de Constantinopla. Según parece, el Papa y las Repúblicas de Venecia y Génova enviaron una flota de ayuda a la ciudad sitiada, pero ésta nunca llegó a destino.

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