Causa Ilarraz: pidieron la nulidad de la prescripción

El procurador general del Superior Tribunal de Justicia, Jorge Amílcar García, solicitó a la Sala Penal del alto cuerpo la nulidad de la resolución de prescripción de la causa por abusos contra el cura Justo Ilarraz, al determinar que los camaristas solamente se expidieron en torno a dos de las denuncias realizadas por víctimas del Seminario de Paraná y no así respecto de las otras cinco testimoniales existentes. En consecuencia, García requirió que el expediente siga su curso investigativo en el Juzgado de Instrucción a cargo de Alejandro Grippo o bien sea la Sala Segunda de la Cámara Primera Penal la que se expida al respecto.

La causa por abusos contra seminaristas cometidos por el cura Justo Ilarraz en la década del ’80 puede tener un nuevo viraje en la justicia, que llevaría a que el expediente retorne al juez de Instrucción Alejandro Grippo y siga su curso investigativo. Sucede que los fiscales Francisco Ramírez Montrull y Rafael Cotorruelo, quienes trabajan codo a codo en la causa con el procurador general del Superior Tribunal de Justicia, pudieron determinar la existencia de un grueso error de parte de los integrantes de la Sala I de la Cámara del Crimen de Paraná, Hugo Perotti y Miguel Giorgio: se expidieron en torno al planteo de prescripción tomando solamente las dos primeras denuncias de las víctimas y no las cinco restantes, que complicaron aún más la situación del sacerdote, radicado actualmente en San Miguel de Tucumán.

Por ello fue que este lunes el procurador García presentó un extenso escrito ante la Sala Penal del STJ (integrada por Daniel Carubia, Carlos Chiara Díaz y Claudia Mizawak) planteando la nulidad de la resolución firmada por los camaristas Perotti y Giorgio, ya que el vocal José María Chémez estaba con licencia por problemas de salud. Según publicó Análisis Digital, allí se indicó que el escrito donde se dispuso la prescripción de la causa incurre en “graves vicios” y se remarcó que en la investigación encarada por el juez de Instrucción Alejandro Grippo hubo una “grave violación a los derechos humanos”, en función de que los niños estaban al cuidado de un prefecto del Seminario Menor de Paraná, como el cura Justo José Ilarraz, quien tenía una “doble posición de poder”, ya que por un lado dirigía la institución educativa (ejerciendo con ello una función delegada por el Estado), pero también tenía una posición de dominio hacia los niños desde la órbita espiritual, lo que le permitió no sólo perpetrar los hechos por los que se lo acusa, sino también mantenerlos ocultos por largos años.

Según García, se dio “una situación de Abuso de una posición de Garante Institucional, en un régimen de internamiento religioso Estatalmente subsidiado y con la consiguiente imposibilidad de acceso a la tutela judicial efectiva”. A su vez, el procurador remarcó –buscando así desestimar el planteo argumentativo que hicieran los vocales Perotti y Giorgio- que nunca se “ha deslizado siquiera erróneamente una equiparación de estos ilícitos aberrantes con el tristemente célebre “Terrorismo de Estado” de la dictadura argentina de 1976/1983”, sino que, en todo caso, pueden ser comparados con situaciones gravísimas de violaciones a los derechos humanos, como sucede, por ejemplo, con la trata de personas.

García fue más allá al indicar, como dura crítica a los camaristas, que “no parece muy feliz el calificativo de “febril imaginación” a la pretensión fiscal o de las querellas si tenemos en cuenta los miles de casos similares -abuso de niños o jóvenes en instituciones cerradas religiosas-, que frecuentemente se denuncian en diferentes países, antiguamente ocultados o minimizados por la política Vaticana, contrariamente al enfático repudio y denuncia que el actual Pontífice Francisco ha realizado”. De hecho, en los últimos días pudo saberse de la preocupación y exigencia del Papa argentino, para que se avance en ámbitos eclesiásticos, con la causa canónica iniciada en la Iglesia de Santa Fe contra el cura Ilarraz, tras la presentación de los abogados Marcelo Baridón y Alvaro Piérola.

El procurador García indicó también que existe “una irregularidad insanable” en el fallo que se impugna de los camaristas. “En sus votos coincidentes, tanto el doctor Perotti como el doctor Giorgio analizan genéricamente la cuestión de la prescripción, casi como si estuviesen tratando la “segunda Cuestión” de un fallo, es decir como si solo se tratase de una cuestión normativa o “de puro derecho” como gustaba decir el procesalismo civilista”, indicó luego, remarcando que únicamente se refirieron a las denuncias de las dos primeras víctimas, pero no así a las otras cinco que también quedaron asentadas en el expediente. “Esta omisión, ante la formulación expresa en el Resolutivo y ninguna alusión argumentativa en el desarrollo, torna al fallo en incongruente con el objeto procesal cuestionado en la Apelación, significa un quebranto insusceptible de convalidación a la esencia del adversarial y al derecho de las víctimas constituidas en querellantes y al resto aún no presentado”, enfatizó luego.

En consecuencia, se solicitó que la Sala Penal del STJ disponga la nulidad de la polémica resolución que declaró la prescripción de la causa contra el cura Ilarraz, por lo cual el expediente podría retornar al Juzgado de Instrucción de Alejandro Grippo y seguir la investigación o bien podría suceder que los vocales del alto cuerpo decidan que la Sala Segunda de la Cámara del Crimen (compuesta por los doctores Marcela Davite de Acuña, Marcela Badano y Ricardo Bonazzolla) sea la que resuelva al respecto.

En tanto, pudo saberse que los abogados del cura abusador, Jorge Muñoz y Juan Ángel Fornerón, pidieron que se levante la medida judicial que le impedía salir del país a Ilarraz, pero se entendió que hasta que no exista una resolución final no se puede adoptar tal decisión.

Fuente: El Diario on line.

 

 

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