Censuran manuales de educación ambiental

El Estado Nacional publicó 350 mil ejemplares en 2011. Nunca llegaron a las aulas. Hoy están guardados en un galpón por presiones de las corporaciones sojeras y mineras.

Por primera vez en la historia el Estado Argentino elaboró, bajo la órbita del Ministerio de Educación, manuales de alta calidad de forma y contenidos referidos a lo ambiental, titulados Educación Ambiental: Ideas y propuestas para docentes. Hay tres versiones para los niveles Inicial, Primario y Secundario. Han sido considerados “extraordinarios” por especialistas en el tema, y fueron presentados en conferencia de prensa por el propio ministro Alberto Sileoni y por el secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable, Juan José Mussi, el 18 de abril de 2011.

Informaron entonces que se imprimieron 350.000 ejemplares en total.

Agregó el ministro Sileoni: “El desafío que tenemos por delante no es sólo que estos materiales lleguen a todas las escuelas del país, además tenemos que garantizar que en cada una de sus aulas transcurra esta transmisión de saberes para mejorar la sociedad en la que vivimos”.

El desafío salió mal: los libros jamás llegaron a las escuelas ni hubo transmisión de saberes para mejorar la sociedad, como resultado de la presión ejercida por el lobby sojero liderado por AAPRESID (Asociación Argentina de Productores de Siembra Directa). La presión incluyó el trastornado título Los chicos, rehenes de guerra, que coronó el artículo del activista transgénico Héctor Huergo (editor del diario Clarín, que nunca explica cuál es la guerra ni por qué los chicos serían rehenes), además de llamadas densas a las zonas centrales del Ejecutivo por parte del secretario de Minería, Jorge Mayoral, el ministro de Ciencia y Técnica, Lino Baranhao, y de los gobernadores de San Juan (José Luis Gioja), La Rioja (Luis Beder Herrera) y Catamarca (Eduardo Brizuela del Moral en aquel entonces).

Ese ejercicio de lobbistas estatales y privados del modelo extractivo frenó inmediatamente la distribución de los libros y del proyecto de capacitación que, según había informado el propio gobierno, involucró una inversión de 7.900.000 pesos (de 2011).

Desde entonces los ejemplares para los tres ciclos, en papel ilustración y a todo color, reposan en un galpón de la zona de Barracas, por el cual se paga un alquiler del que no se obtuvieron cifras, pero que parece ser lo suficientemente oneroso como para haberse convertido en un karma inexplicable con el que nadie sabe qué hacer.

En aquella conferencia se repartieron algunos ejemplares al periodismo, incluso la versión en CD, y el ministro Sileoni brindó otras definiciones significativas:

• “A los grandes nos cuesta mucho modificar conductas que tenemos arraigadas, mientras que si los chicos aprenden desde edades tempranas la importancia de cuidar el lugar donde vivimos, sin duda, van a incorporar mejores hábitos y una mayor conciencia”.

• “Se trata de tomar conciencia de que formamos parte de un colectivo, y desde ahí ver cómo hacemos para transformar el mundo, cuidándolo. Este es el mensaje que tenemos que transmitir, empezando en la mesa familiar, para continuar en las 45 mil escuelas y con los 900 mil docentes del país”.

El entonces secretario Juan José Mussi agregó a ese cúmulo de buenas intenciones:

• “Es importante que haya desarrollo, pero es fundamental que éste se lleve adelante cuidando el medio ambiente. Y para ello es imprescindible brindarles a los chicos información seria y con propiedad, como la que proponen los nuevos materiales que preparamos”.

La información de prensa brindada por el propio gobierno aclaraba que los libros llegarían a 104.000 establecimientos de todos los niveles, como parte de un plan de capacitación para al menos 10.000 docentes de todo el país, con el objetivo de “facilitar e impulsar la inclusión de la Educación Ambiental en la currícula escolar”.

¿Qué dicen los libros?

El manual -cuyo PDF completo para el nivel Secundario (320 páginas) puede ahora leerse, bajarse, copiarse y distribuirse desde el sitio www.lavaca.org-, plantea que la educación ambiental es política, social, multidisciplinaria, humanista y ética.

En una lectura veloz puede verse El árbol de los problemas ambientales, en cuya raíz figuran la “alta producción industrial contaminante”, la “inequidad en la distribución de oportunidades y riqueza” y el “consumismo/ consumo irresponsable”.

Entre los problemas ambientales globales menciona la pérdida de biodiversidad, el cambio climático, el adelgazamiento de la capa de ozono, la desertificación y la escasez de agua. Advierte a los docentes: “Es importante recordar que el sentido crítico del lector debe conducirle a seguir profundizando en los temas tratados. Las siguientes páginas actúan simplemente como disparador”.

En la página 79 comienza el capítulo Problemas ambientales en nuestro país. Informa, por ejemplo, con datos del Sistema de Indicadores de Desarrollo Sostenible, que el 20% de la población no tiene acceso a agua segura.

En la página 88 se enumeran los Impactos de las actividades extractivas del subsuelo, mencionando primero la minería, actividad a la que califica como “doblemente destructiva por su gran escala y por la tecnología que ha acrecentado su capacidad productiva”. Señala que “actualmente se están desarrollando en el país una gran cantidad de proyectos mineros, generándose amplios debates y movimientos por parte de pobladores locales y organizaciones de la sociedad civil que cuestionan este tipo de emprendimientos”.

Menciona entre los impactos mineros:

• Flora y fauna: “Deforestación de los suelos con la consiguiente eliminación de la vegetación (esto es más grave en los casos de mineras a cielo abierto y en las megaminerías)”.

• Suelo: “Importantes modificaciones del relieve por excavación, desgaste de la superficie por erosión, generación de montones de residuos de roca sin valor económico, que suelen formar enormes montañas”.

• Agua: “Alto consumo de agua que, generalmente, reduce la napa freática del lugar (agua subterránea), llegando a secar pozos de agua y manantiales. El agua suele terminar contaminada por el drenaje ácido de las minas”.

• Aire: “La contaminación del aire puede producirse por el polvo que genera la actividad minera, que constituye una causa grave de enfermedad, causante de trastornos respiratorios de las personas y de asfixia de plantas y árboles. También por emanaciones de gases y vapores tóxicos”.

Describe el uso de cianuro y derivados “que son muy tóxicos y perdurables en el tiempo”, de “productos químicos peligrosos”, y se explica que la actividad genera “un vertido autoperpetuado de material tóxico ácido, que puede continuar durante cientos o incluso miles de años” (como lo sabe cualquier persona que haya visitado alguna vez minas abandonadas hace 100 años, que siguen drenando esos ácidos).

Sobre transgénicos

El capítulo La transformación rural informa sobre el avance de la frontera agropecuaria. “Este profundo proceso de cambio de uso de la tierra configura un verdadero reemplazo de ecosistemas naturales (pastizales, bosques y humedales) por agroecosistemas artificiales, simplificados y mantenidos por una intervención tecnológica intensiva y sostenida, con consecuencias para la estructura social de la población rural, cambios en la tenencia de la tierra y riesgos para la salud humana”. Agrega: “La soja transgénica, con una o dos siembras anuales, es en la actualidad el cultivo predominante que impulsa el proceso de transformación agraria en Argentina”.

El manual describe qué es un organismo modificado genéticamente, comúnmente llamado transgénico, al que se le otorga la característica de “resistir al herbicida glifosato”.

Se explican las consecuencias sociales, entre las cuales se señala la falta de compromiso de los pooles de siembra “con la planificación del uso de la tierra y su conservación” y el éxodo de las poblaciones rurales, ya que estas tecnologías intensivas producen “una merma de la mano de obra necesaria”.

El texto plantea entre las consecuencias ambientales del modelo transgénico:

• El “deterioro creciente del suelo y los acuíferos”,

• El “aumento poco controlado del consumo de pesticidas, herbicidas y otros agroquímicos que impactan en la fauna y la flora”,

• Los problemas y trastornos en la salud: “La absorción de pequeñas dosis de agroquímicos se traducen en afectaciones de la salud que van desde intoxicaciones a daños potenciales del material genético celular”.

Off the record

El trabajo es prologado por los funcionarios Mussi, Simeone, y Fernando Melillo, y figuran en la realización de contenidos la Secretaría de Ambiente, el Ministerio de Educación y la fundación Educambiente.

Hoy, tan guardados como los libros parecen estarlo los funcionarios y funcionarias que podrían dar explicaciones sobre el tema, excepción hecha del clásico off the record que brindó a MU una elevada y asombrada fuente oficial: “La verdad es que se hizo el trabajo y se mandó a todas las provincias para que las áreas de Educación estuvieran al tanto de los contenidos, y nadie dijo nada. Para cuando se presentó creo que pasaron dos cosas: obviamente los altos funcionarios no lo habían leído, y de ahí para abajo todos los puestos intermedios tampoco. O algunos lo leyeron, y nadie estuvo en desacuerdo, o no percibió el efecto que podía provocar”.

¿Qué pensar del universo de funcionarios que recibió el manual y no hizo ni una lectura superficial? Respuesta en off: “Chantas”.

“No tengo dudas de que en algún momento esos ejemplares se rescatarán y finalmente se distribuirán”, dice la fuente oficial.

Pensamiento único

Pablo Sessano fue de los primeros que denunció la decisión de no distribuir los libros. Es educador ambiental, especialista en Planificación del Medio Ambiente y reúne la condición de trabajar en ese rol técnico tanto para el Ministerio de Educación de la Ciudad de Buenos Aires, como para el programa Escuelas de Innovación de Conectar Igualdad (Anses), además de asesorar a la Comisión de Cambio Climático en la Legislatura Porte- ña. “Esos manuales constituían una polí- tica pública que se suspendió por presión de las corporaciones, a través de los propios ministerios, que no quieren una mirada crítica frente a estos procesos. Son manuales de absoluta calidad, extraordinarios. Es la primera vez en la historia del país que el Estado genera un material de educación ambiental de este nivel. Lo que llama la atención es cómo el Estado se subordina de inmediato a la presión de los intereses corporativos”.

Otra idea: “No hay que olvidar que es material para los docentes, y plantea dudas, preguntas, para motivar la investigación y el aprendizaje. Si no hay ese debate, en las escuelas caemos en un pensamiento único que plantea que el agronegocio o el modelo de minería a cielo abierto son sustentables o los únicos posibles. Y ese pensamiento único oculta los problemas, más allá de lo que cada uno opine. No sirve para educar sino para adoctrinar”.

Finalmente, plantea una duda inquietante: “¿Quién puede creerle a un ministerio que va a controlar a la minería o las fumigaciones, cuando el propio Estado suspende sus políticas públicas en educación por presión corporativa?”, se pregunta Sessano sobre este caso que es difícil definir si se trata de censura, autocensura o una orden de silencio, de la que ni medios oficiales ni hegemónicos dieron cuenta luego de que los manuales desaparecieron.

Las presiones

La vicepresidenta de AAPRESID, María Beatriz Pilu Giraudo, habló en 2013 en el programa Hombres de campo, entrevista que puede escucharse en la web de la entidad. Allí relata cómo frenó estos manuales oficiales. Y cuenta que ya tenían experiencia: habían contactado a editoriales educativas privadas (gracias a la gestión de la ex ministra bonaerense, Silvina Gvirtz) para cuestionar citas en los manuales escolares que hacían referencias críticas al modelo sojero. Mencionó especialmente el caso de Ediciones Santillana, por uno de sus manuales para 5º grado, al que adjudica “un abordaje totalmente basado en el desconocimiento”. La declaración demuestra las maniobras de estos grupos para controlar no sólo la información, sino los procesos educativos.

Santillana, a través de su gerente editorial, Mónica Pavicich, tuvo la gentileza de enviar a MU las páginas cuestionadas de aquel manual de 5º grado que ya ha quedado relegado por versiones más actualizadas. Esa edición muestra, por ejemplo, un dibujo de un avión fumigando un campo, y en la página 56 explica qué significa: “El uso prolongado de pesticidas y fertilizantes químicos provoca la contaminación de los suelos y las capas de agua subterránea. A ese tipo de contaminación se la conoce como contaminación por agroquímicos”.

Pavicich reconoce que recibieron llamadas de organizaciones -como ACSOJA (Asociación de la Cadena de la Soja Argentina)- con las cuales no tienen ningún inconveniente en intercambiar materiales y posturas acerca de distintos temas.

Así, Santillana sigue editando lo suyo, mientras 350.000 ejemplares guardados en un galpón demuestran cómo la enfermedad del silencio ataca la sana intención de educar con pensamiento crítico.

Fuente: Periódico Mu. Editorial lavaca. Mayo 2015.

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