El consumo sigue en caída libre

Un estudio privado registró una caída de las ventas de consumo masivo del 4,6 por ciento en 2018. Los últimos dos meses se aceleró el deterioro, con declives mayores al 10 por ciento. Las bajas son más fuertes en el interior del país.

La pérdida en la capacidad de compra de los salarios, la destrucción de puestos de trabajo y el incremento en las tasas de interés arrasaron con el consumo privado durante 2018. La consultora Focus Market estimó una contracción del 4,6 por ciento. El programa de austeridad y reformas estructurales diseñado por el Gobierno para acceder al financiamiento del FMI garantiza que la demanda interna continuará en caída libre. El organismo multilateral proyectó que el consumo privado anotará un retroceso del 6,3 por ciento en 2019.

Uno de los elementos centrales para explicar el colapso del consumo privado fue la aceleración de la inflación, que llegó el año pasado al 47,6 por ciento, el mayor registro en 27 años. Del impacto de la avalancha de precios, una cuarta parte se explica por alimentos y bebidas, que subió un 51,2 por ciento en doce meses. A la corrida cambiaria, los nuevos cuadros tarifarios y el desmantelamiento de los mecanismos estatales de administración del mercado interno, se suma el efecto recesivo del ajuste implementado por el Palacio de Hacienda y el Banco Central. Supermercados, concesionarias, shoppings, casas de electrodomésticos y locales de indumentaria son algunos de los rubros donde se observó el desplome del consumo privado, que es el principal componente del PIB en Argentina.

El informe elaborado por Focus Market ofrece una aproximación al desempeño del canal minorista que registró su contracción más pronunciada durante el último bimestre del año pasado. La consultora estimó caídas de 10,1 por ciento en noviembre y 13,1 por ciento en diciembre. El relevamiento advierte que las localidades del interior del país mostraron mayores retrocesos, con una baja del 4,7 por ciento en el año, contra el 4,4 del área metropolitana. Si bien todos los rubros muestran un desempeño negativo, los más fuertes fueron para lácteos y productos cosméticos, que registraron caídas de 10,7 y 10,5 por ciento, respectivamente.

El limitado alcance de las políticas de emergencia lanzadas por el gobierno de Cambiemos, como el pago del bono a los trabajadores del sector privado o el incremento en dos tramos del monto de la AUH, fueron insuficientes para reactivar el consumo privado de los sectores populares. Las estimaciones del Cetyd de la Unsam arrojan, por su parte, que la capacidad de compra de los asalariados cayó hasta un 19 por ciento durante 2018. A su vez, los datos laborales oficiales reflejan que en octubre pasado existían 119.500 puestos de trabajo menos que doce meses antes. La pérdida de empleo estuvo concentrada entre los asalariados del sector privado donde se contabilizaron 69.900 trabajadores menos que un año atrás. Las industrias manufactureras explicaron la mayor parte de ese retroceso. Arrastradas por la contracción del mercado interno, el incremento en los costos por la devaluación y el ahogo financiero tras la suba de tasas, registraron 49.500 posiciones menos que el mismo mes de 2017.

Con esa dinámica salarial y el incremento en los despidos, las mediciones de Focus Market arrojan caídas del 9,4 por ciento en la venta de productos para el cuidado del hogar y un retroceso de 6,3 por ciento en el consumo de alimentos congelados. También registraron mermas interanuales las ventas de productos de cuidado oral (7,2 por ciento), mientras que las bebidas sin alcohol marcaron un rojo de 5,4 por ciento. En ese relevamiento, el único ítem que mostró un aumento fue el consumo de productos de copetín.

Fuente: Página 12.