En enero comenzará a funcionar el Centro de Medicina Nuclear de Oro Verde

La obra civil, que estaría concluida en diciembre, costó $ 80 millones, en tanto que los equipos de altísima generación demandaron una inversión de 138 millones de pesos. Si los tiempos se cumples se espera que comience  a funcionar en enero de 2016.

Hay obreros, una obra en construcción, paneles recién puestos, vidrios que acaban de ser colocados, pisos flojos, escaleras, tubos, paredes a medio hacer, puertas instaladas, salas ya confluidas, pasillos a medio terminar, una escalera que atraviesa un andamio, que lleva al primero piso, y ahí, en el primer piso, permite asomarse a un verde quieto, un horizonte borroneado por las nubes bajas de un martes de primavera.

El cartel indica que esto es el barrio El Triangular, municipio de Oro Verde, a minutos de Paraná, donde se levanta un proyecto que empezó a pensarse siete años atrás: el Centro de Medicina Nuclear, un dispositivo de atención, investigación y docencia que abrirá sus puertas en enero de 2016 y que será todo un suceso. Por primera vez se podrán realizar en la provincial prácticas que no se realizan en ningún punto de Latinoamérica, y estudios que hoy sólo se pueden conseguir en Buenos Aires o, en menor medida, en Rosario.

El Centro de Medicina Nuclear está ahora en etapa de conclusión de la obra civil –la fecha de entrega se piensa que será en diciembre– aunque ya ha llegado también gran parte del equipamiento médico de vanguardia, y se ha contratado al personal médico y a los profesionales que trabajarán. Se trata de una iniciativa que llevan adelante en forma conjunta la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), que aporta el equipamiento; el Instituto Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (Iosper), que financió la obra; y la Provincia, que aportó el predio.

“Este proyecto nace hace siete años. Hoy estamos en el proceso de finalización de la obra civil. En realidad, venimos un poco atrasados porque hubo un cambio en los protocolos de seguridad y se debieron reformar algunos aspectos del edificio. Pero calculo que en diciembre la obra final estará terminada. Ojalá que no llueva tanto. Y en funcionamiento, en enero”, dice Silvio Moreyra, coordinador del proyecto del Centro de Medicina Nuclear.

Afuera, todo está revuelto. Adentro, también.

Afuera y adentro del edificio casi concluido hay obreros, y vehículos, y equipos aguardando su turno para entrar.

Días atrás llegaron dos aceleradores lineales, un equipo que se caracteriza por efectuar prestaciones de gran precisión en radioterapia a pacientes oncológicos. A su vez, suministra rayos X de alta energía en la región del tumor, minimizando la dosis de radiación en los tejidos sanos.

Moreyra insiste en que se trata de equipos “modelo 2015; acá vamos a tener tecnología que no hay en toda Latinoamérica”.

Los aceleradores lineales que comenzarán a funcionar en Oro Verde, dicen, disminuyen notablemente los tiempos promedios de tratamiento, incluso en terapias avanzadas, reduciendo el tratamiento de 10/15 minutos a sólo dos. Asimismo, pueden realizar radiocirugías, que hasta el momento demoran entre 45 a 60 minutos, en tan sólo 5 a 20 minutos.

Hay nombres difíciles de retener en la memoria. El Centro de Medicina Nuclear, por ejemplo, contará con un PET-CT –que obtiene imágenes 2D, 3D y 4D para brindar diagnósticos más precisos–; un SPECT/CT –una avanzada tecnología que utiliza radiofármacos convencionales–; un equipo de braquiterapia –para tratar tumores de próstata y cuello de útero– y aceleradores lineales, que suministran rayos X en la región del tumor, minimizando la dosis de radiación.

También, se dispondrá de un resonador magnético nuclear, que brinda imágenes morfológicas de alta precisión, que permitirá alcanzar excelentes resultados en la detección precoz e identificación de tumores malignos, en la planificación de terapias (incluidas las quirúrgicas) y en el control del tratamiento.

Pero no sólo habrá prestaciones médicas, sino también investigación y la posibilidad de formación de recurso humano. La Universidad Nacional de Entre Ríos (UNER) incorporará materias de Medicina Nuclear a la Maestría en Bioingeniería Médica de la Facultad de Bioingeniería.

Julio Facello, responsable de la empresa que tiene a su cargo la obra civil, muestra lo que serán las aulas, los gabinetes de atención, la sala de espera, las dársenas de estacionamiento de vehículos particulares y ambulancias, los dispositivos que contendrán los equipos de medicina nuclear, los detalles finos y gruesos.

Cómo será

El Centro de Medicina Nuclear estará dirigido por una fundación, igual que ocurre con el primero de los organismos de este tipo, con sede en Mendoza. A finales de agosto se firmó el acta de constitución de esa fundación, acto del que participaron el gobernador Sergio Urribarri y la titular de la CNEA, Norma Boero. Valentín Ugarte quedó al frente de la fundación, de la que también toman parte dos directores del Iosper, el presidente, Fernando Cañete, y la vocal, Viviana Sánchez.

“Esto comenzó cuando nos conocimos con el gobernador, en una visita presidencial de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner. Luego vino un día a verme, y dijo que por qué no podemos hacer un centro de medicina nuclear en la provincia de Entre Ríos. Y ahí, con mucho temor, mucha indecisión, le pedí a Valentín Ugarte y a Aníbal Passadore, que son los encargados de los centros de medicina nuclear de la Comisión de Energía Atómica, que vean qué posibilidades hay”, recordó la titular de la CNEA.

Los primeros pasos comenzaron a darse cerca de la Navidad de 2009, cuando la Provincia junto al Iosper presentaron la propuesta a la CNEA. Las negociaciones prosperaron y ahora el Centro de Medicina Nuclear de Paraná será el tercero en su tipo en el país: el primero fue creado en Mendoza en 1991 –durante las gobernaciones de José Bordón y Rodolfo Gabrielli–, y se apoya en su funcionamiento a través de la gestión de una fundación, conformada por la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), la Universidad Nacional de Cuyo (UNC) y el Gobierno provincial.

En Mendoza se instaló a principios de los años 90 el primer tomógrafo por emisión de positrones (PET) del hemisferio sur y luego se puso en marcha un ciclotrón para producir radioisótopos y un laboratorio de radiofarmacia para producir los fármacos que se administran a los pacientes. La Escuela de Medicina Nuclear, que funciona en ese centro, avanzó también en ofrecer tratamientos de radioterapia y, asociada con la Liga Mendocina de Lucha contra el Cáncer creó el COIR (Centro Oncológico de Integración Regional) para atender a los pacientes oncológicos con tratamientos de quimioterapia.

En 2004, comenzó a funcionar el segundo, en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires; en 2016, sería el turno del tercero, en Oro Verde.

Silvio Moreyra, expresidente del Iosper, fue el primero en interesarse por el Centro de Medicina Nuclear en la búsqueda de ordenar el excesivo gasto en prestaciones oncológicas de la obra social provincial. El nexo con la CNEA y la fundación mendocina fue Marcelino Iglesias, mendocino, exasesor de la obra social, exministro de Salud de Mendoza, y exdirector de la obra social de aquella provincia. Iglesias además formó parte en sus orígenes del centro de medicina nuclear creado bajo la gestión del exgobernador José Octavio Bordón.

Inversión

Silvio Moreyra, responsable del proyecto de construcción del Centro de Medicina Nuclear, dice que “en enero podría ya estar dando servicio en forma directa. La gente va a poder ir y obtener tratamiento”.

“Se les va a garantizar a toda la población que va a ser atendida, y que también esos servicios van a ser cobrados a las obras sociales. En el caso de personas sin obra social, el costo de la atención quedará a cargo del Ministerio de Desarrollo Social. Pensamos que la fundación que tendrá a cargo el Centro tenga una administración y un mantenimiento propios”, aseguró.

Sólo en equipamiento, el Centro de Medicina Nuclear que se está terminando de montar en Oro Verde demanda una inversión de $138 millones, que aporta la CNEA. Mientras, la obra civil tuvo un costo de $ 80 millones.

Según Moreyra, una vez que esté en funcionamiento cambiará el perfil sanitario de la provincia y se constituirá en un centro de vanguardia, incluso con tecnología única en la región.

La idea es captar demanda en medicina nuclear y de alta complejidad de toda la región Litoral, no sólo de Paraná y la zona.

Fuente: El Diario.

 

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