La actividad cayó 2,7 por ciento en julio y pasó a retroceder 0,8 en siete meses

La sequía siguió afectando la actividad agropecuaria, pero la crisis se extendió con fuerza a la industria y el comercio. Van cuatro meses seguidos en baja. El Gobierno proyecta para el año una contracción mayor, hasta el 2,4 por ciento.

La actividad económica cayó 2,7 por ciento en julio con respecto al mismo mes del año pasado, afectada por el deterioro de la actividad agropecuaria, la industria manufacturera y el comercio, informó ayer el Indec. Con ese resultado del EMAE, los primeros siete meses registran una merma interanual del 0,8 por ciento. El derrape económico se va a profundizar en los próximos meses según el propio Gobierno, que proyecta que el año cierre con una baja del 2,4 por ciento. En cambio, la comparación mensual de julio frente a junio mostró una mejora del 1,4 por ciento gracias a que la base de comparación fue muy baja como consecuencia del fuerte impacto de la sequía del agro.

El estimador mensual de la actividad económica que calcula el Indec registra cuatro caídas consecutivas interanuales (-0,5 en abril, -5,2 en mayo, -6,8 en junio y -2,7 por ciento de julio). Buena parte de ese rendimiento se relaciona a la caída de la producción sojera por la sequía, aunque a partir de junio la crisis cambiaria, con suba de tasas y aceleración inflacionaria empezó a ser el factor central de la recesión. Desde enero de 2016, primer mes de gestión completa por parte del gobierno de Cambiemos, se registraron 14 meses de caída de la actividad y 17 períodos de mejora interanual. El resultado “punta a punta” hasta ahora muestra una caída del 0,3 por ciento en la actividad económica. Sin embargo, si se cumple la proyección oficial y este año termina con una baja del 2,4 y 2019 con una merma del 0,5 por ciento, la gestión de Mauricio Macri terminaría con un achicamiento del 1,9 por ciento de la economía. Es una torta más chica para más gente, porque la población crece año a año.

En julio sobresalió la caída del 10,1 en el sector agropecuario por el recorte de producción de soja a causa de la sequía, que tuvo su mayor impacto en los meses de abril, mayo y junio, con bajas del 29,1; 33,7 y 31,2 por ciento, respectivamente. Si todos los demás sectores se hubieran mantenido sin variación interanual, el resultado negativo del agro hubiese reducido en un 0,6 por ciento la actividad económica nacional.

La industria manufacturera cayó en julio un 5,1 por ciento frente al mismo mes del año pasado. La crisis industrial se explica por el derrumbe de las ventas internas, ante la baja del poder adquisitivo en manos de la inflación. Además, las tasas de interés de referencia del 60 por ciento impiden conseguir financiamiento, al tiempo que los días de mayor inestabilidad cambiaria frenaron los movimientos económicos. Salvo el sector siderúrgico y el automotor, todos los rubros industriales registraron caídas interanuales, con casos salientes como la metalmecánica (-11,9), sustancias y productos químicos (-9,6) y textil (-12,9). La industria manufacturera acumula durante toda la gestión de Macri una caída del 1,6 por ciento. Otro indicador que muestra la debilidad actual de la actividad industrial es que la utilización de la capacidad instalada se ubica en apenas el 60 por ciento, lo cual se traduce en despidos, suspensiones y jubilaciones anticipadas.

El comercio mayorista, minorista y reparaciones mostró en julio una baja del 6,4 por ciento interanual. En el mismo sentido está la medición de la CAME, que registró una baja del 5,8 por ciento en las ventas minoristas de pymes, el peor resultado desde noviembre de 2016. Por otro lado, el Indec midió que las ventas en los supermercados bajaron 3,7 en julio. Otro sector que redujo su actividad fue hoteles y restaurantes (-2,1), mientras que transporte y comunicaciones lo hizo en un 2,9 por ciento.

La actividad de la construcción mostró un crecimiento del 1 por ciento, lejos de los resultados muy positivos de 2017 y principios de este año, cuando la obra pública y el impacto de los créditos hipotecarios incentivaban el sector. Ahora, el ajuste en infraestructura y el freno del sector inmobiliario anticipan meses todavía más difíciles para el sector. En cambio, la intermediación financiera, uno de los sectores más beneficiados por la política económica, creció en julio un 7,1 por ciento y acumula desde el inicio de la gestión de Cambiemos una suba de casi el 10 por ciento.

Fuente: Página 12.

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