La canasta alimentaria subió 1,6% en julio

Una familia tipo necesitó $ 44.521 para no caer en situación de pobreza y la canasta básica, que marca la línea de indigencia alcanzó los $ 18.322. Estiman que la pobreza escaló al 41% el mes pasado.

Las canastas básicas alimentaria (CBA) y total (CBT) aumentaron 1,6% en julio y acumularon alzas interanuales del 43,4% y el 39,4%, respectivamente. Así, una familia tipo de dos personas adultas y dos menores necesitó $44.521 para no ser pobre.

Ese fue el costo mensual de la CBT, que traza la línea de la pobreza, según los datos que publicó esta tarde el Indec. En cuanto a la CBA, la misma familia precisó $18.322 para poder adquirir los alimentos esenciales y no pasar hambre, es decir, para no entrar en la indigencia.

El incremento del costo de vida para los sectores de menores recursos se ubicó por debajo de la inflación general del mismo mes (1,9%). Sin embargo, las condiciones de vida continúan su deterioro en el marco de la coronacrisis. Es que los sueldos siguen planchados en la mayoría de los sectores, mientras las suspensiones con rebajas salariales en torno al 25% siguen en porcentajes récord en el marco del acuerdo entre la CGT y la UIA, y los ingresos de muchos cuentapropistas y trabajadores informales aún no recuperaron el nivel prepandemia.

En ese contexto, los especialistas actualizan sus estimaciones de pobreza, que al final del mandato de Mauricio Macri se ubicaba en el 35,5%, lo que implicó la generación de casi 4 millones de nuevos pobres durante su mandato. Si bien el Indec recién publicará el dato del primer semestre en septiembre, el econometrista de la UTDT Martín Rozada estimó, en base a los datos oficiales disponibles hasta el momento, que en ese lapso habría trepado al 40,8% por el impacto de la coronacrisis.

Rozada realiza una estimación de actualización mensual que toma “semestres móviles”. Así, para el período febrero-julio, calculó que la pobreza alcanzó al 41% de la población. Es decir que el mes pasado habría subido algunas décimas más.

En ese sentido, días atrás, el director del Observatorio de la Deuda Social Argentina de la UCA, Agustín Salvia, proyectó que la pobreza se ubicará a fin de año en “no menos del 45%”.

Salvia aclaró que ese cálculo incluye “la imporntante ayuda económica que está dando el Gobierno a través del Ingreso Familiar de Emergencia ( IFE), las tarjetas alimentarias y los aumentos en asignaciones” pero que en el marco de la crisis resulta “insuficiente”.

Con un paquete de medidas paliativas que es financiado principalmente por la emisión monetaria del Banco Central, el Gobierno evitó aumentar el monto del IFE ($10.000) con la idea de no incrementar los desequilibrios macroeconómicos que hoy se manifiestan en un salto de la brecha cambiaria.

La otra cara del problema es que, pese a la normalización de la deuda en pesos, el financiamiento en el mercado de capitales local aún no alcanza para cubrir el agujero fiscal generado por la coronacrisis y que otras iniciativas que podrían reforzar una recaudación que se vino en picada con el desplome de la actividad, como el anunciado aporte extraordinario de las grandes fortunas, aún no se presentaron en el Congreso.

Con todo, el ministro de Economía, Martín Guzmán, aseguró recientemente que el IFE hizo que el nivel de indigencia bajara “con respecto a la situación pre Covid” y que se permitió “evitar aumentos en los niveles de pobreza”.

Be the first to comment

Leave a Reply

Your email address will not be published.


*