“No hay guerra justa, lo único justo es la paz”

La Presidenta Cristina Fernández de Kirchner se refirió así a la situación en Siria.

Además, afirmó que el Gobierno quiere respuestas sobre el atentado a la AMIA. “No tenemos miedo de ir a Teherán”, enfatizó. La jefa de Estado brindó su discurso ante la Asamblea General de la ONU.

Además, la Presidenta recordó los bombardeos atómicos a Hiroshima y Nagasaki, la guerra en Vietnam y las “consecuencias” del uso de esas armas y expresó: “Cuánta irracionalidad, cuánta injusticia”.

Cristina manifestó su solidaridad con Kenia y Pakistán por los recientes atentados en esos países, al sostener que Argentina no condena estos hechos por “una cuestión protocolar”, dado que nuestro país, junto a Estados Unidos, “son los únicos del continente en sufrir ataques de este tipo”.

A su vez, la Presidenta volvió a cuestionar ante la ONU “el doble estándar” de algunos países, y en ese marco señaló tras recordar las dictaduras de Argentina y Chile en los 70 que “nos hubiera gustado escuchar la condena a los dictadores en aquella época”.

En ese sentido, Cristina catalogó como otro caso de doble estándar el del Reino Unido, que “militariza el Atlántico Sur y envía submarinos nucleares”.

Cristina Fernández de Kirchner afirmó esta noche que “los millones de argentinos que recuperaron el trabajo” en los últimos años “tampoco tienen por qué pagar la fiesta de los lobbistas que porque participan y ponen plata en las campañas políticas aquí (por los Estados Unidos) tienen el poder de lobby suficiente para poder hacer tambalear el sistema financiero internacional”.

De esta manera, en la 68 Asamblea Anual de las Naciones Unidas, la jefa de Estado respondió de ese modo la frase del ex secretario del Tesoro de Estados Unidos Paul O`Neill, cuando en 2001 -poco antes del default y el estallido social-, sostuvo que los plomeros norteamericanos no tenían por qué pagar la fiesta de los argentinos1.

La presidenta Cristina Fernández de Kirchner aseguró esta noche ante la ONU que “cuando se tiene la responsabilidad de conducir un país, y más una potencia, lo que no puede hacerse es enojarse y equivocarse”, sobre todo en temas como “trabajo, inseguridad y la mano de obra barata del narcotráfico y el lavado de dinero”.

Al cerrar su discurso ante la 68ª Asamblea General, Cristina reivindicó también al papa Francisco I por “su pasión y compasión” por la cuestión siria y “por los más vulnerables” y por “todas las víctimas de la violencia y la pobreza”.

Fuente: Télam.

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