Renunció el más odiado. Se fue Guillermo Moreno

Moreno fue blanco de las críticas de todo el arco opositor. Su rol en la intervención al INDEC, en las restricciones a las importaciones, en la aplicación de multas a consultoras privadas por difundir índices de inflación, en el establecimiento de acuerdos de precios y sus supuestos “aprietes” a empresarios, entre las principales críticas.

Con la renuncia de Guillermo Moreno anunciada este martes por el secretario de Comunicación Pública, Alfredo Scoccimarro, se concreta la salida del gobierno nacional de uno de los hombres más resistidos por la oposición y parte de la opinión pública.

El alejamiento del secretario de Comercio Interior se da apenas un día después del regreso a la actividad de la presidente Cristina Fernández y en el marco de profundos cambios en el Gabinete nacional que comenzaron con el nombramiento del gobernador de Chaco, Jorge Capitanich, como jefe de Gabinete en reemplazo de Juan Manuel Abal Medina y de Axel Kicillof como ministro de Economía, con la salida de Hernán Lorenzino.

Aunque tanto oficialistas como opositores coincidieron en destacar el nombramiento de Capitanich, la designación de Kicillof no despertó el mismo entusiasmo entre la oposición, cuyos principales dirigentes aseguraron que se trataba de un “mero cambio cosmético” y apuntaron, una vez más, contra el secretario de Comercio Interior, blanco de todas sus críticas.

En ese sentido el líder del Frente Renovador, Sergio Massa, había reclamado este martes el alejamiento de Moreno al tiempo que el diputado y ex presidente del Banco Central, Alfonso Prat Gay, había considerado que los cambios anunciados el lunes marcaban que “en términos económicos gana el ala dura de Kicillof y Moreno y, en ese sentido no hay cambios, sino una profundización del rumbo”.

Moreno estuvo detrás de algunas de las decisiones económicas más resistidas de los últimos años. Desde la intervención al Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC) en 2007, pasando por el impulso del congelamiento de precios a través de acuerdos con supermercadistas, las restricciones a las importaciones y el férreo control de las exportaciones con la implementación de cupos, la aplicación de multas a las consultoras que difundían sus propios índices de inflación, el blanqueo de capitales en moneda extranjera y hasta sus supuestos malos modos y aprietes a la hora de negociar con empresarios sirvieron para construir en torno a su figura una imagen que fue blanco de los principales referentes de la oposición y un sector del periodismo.

Moreno también estuvo al frente del reclamo del Estado en Papel Prensa por la venta a precio diferenciado del principal insumo para diarios que, según denunció desde le secretaría de Comercio Interior, fue utilizado por los accionistas mayoritarios de la empresa (los diarios Clarín y La Nación) para ahogar a diarios más pequeños en el interior del país.

También en nombre del Estado, socio minoritario en Papel Prensa, reclamó al Grupo Clarín el pago de dividendos atrasados.

Fuente: Minuto1.