Una mujer es asesinada cada 30 horas en Argentina

Un relevamiento realizado por la Defensoría del Pueblo de la Nación constató que durante el período comprendido entre el 1º de enero y el 31 de diciembre de 2017 se registraron 292 femicidios. También incluye los casos de femicidios vinculados, y los de travesticidios, una figura por demás novedosa en términos jurídicos.

El trabajo del Observatorio de Femicidios del mencionado organismo nacional, que contrasta con los 298 femicidios registrados en esas mismas fechas por el Observatorio del movimiento Ni Una Menos, continúa la media de un femicidio cada 30 horas en Argentina. El detallado sondeo de la Defensoría contiene la totalidad de casos relevados por crímenes a mujeres (niñas, adolescentes y/o adultas), personas Trans, perpetradas por hombres por razones asociadas con su género, caratuladas como femicidio o por muerte dudosa bajo sospecha de femicidio.

También incluye los casos de femicidios vinculados, y los de travesticidios, una figura por demás novedosa en términos jurídicos. Durante el plazo observado, se detectaron 292 femicidios, de los cuales 31 fueron vinculados y cinco correspondieron a personas Trans. En relación a la edad de las víctimas, se indicó que se refleja la similitud de los porcentajes en cuanto al total de casos: el 17% corresponde a víctimas menores de 18 años; el 33% a víctimas entre 19 y 30 años; el 34% a víctimas de entre 31 y 50 años; y el 15% a mujeres mayores de 50 años. De la información recolectada acerca del nivel socioeconómico de la víctima, se detectó que la condición socioeconómica predominante es baja.

En lo que respecta a víctimas colaterales, existe una gran cantidad de niños y adolescentes que quedan sin sus madres como consecuencia de estos crímenes y, según los datos recolectados por la Defensoría, de 292 femicidios, se detectaron 267 víctimas colaterales de las cuales, 164 es el número de menores confirmados. En cuanto a la edad de los femicidas, la mayor cantidad de casos son efectuados por hombres mayores de edad. En tal sentido, se pudo comprobar la existencia de victimarios que superan los 60 años en un porcentaje significativamente elevado. En relación al nivel socioeconómico de los femicidas, se pudo corroborar una coincidencia con la situación de las víctimas en cuanto al estrato social predominantemente, ya que en un alto porcentaje del total de casos es bajo.

El asesino, cerca del entorno familiar

En lo que respecta al lugar donde ocurrieron los femicidios, en un gran número de casos el asesinato se produce en sitios vinculados con el entorno familiar de la víctima, ya sea en su domicilio o en el domicilio que comparte con el femicida y, en menor medida pero no menos relevante, los crímenes suelen producirse en la vía pública. En cuanto al vínculo entre víctimas y femicidas, se confirmó la existencia de una relación sentimental entre ambos, ya sea en pareja, matrimonio o noviazgo. Así también se pueden destacar los casos en que los asesinos resultaron ser las ex parejas de las víctimas. En relación a las víctimas menores de edad, se observaron 27 casos en los que las mujeres y niñas fueron asesinadas por sus padres, padrastros, tíos o hermanos.

Proponen incorporar figuras cuando haya violencia de género

El informe del Observatorio de Femicidios de la Defensoría del Pueblo nacional dio a conocer una serie de propuestas y recomendaciones a tener en cuenta. Entre ellas, menciona la posibilidad de incorporar figuras similares al femicidio, que contemplen casos agravados de homicidio, cuando mediare violencia de género (sin la presencia del elemento subjetivo “por odio”), siendo sujetos pasivos de tales conductas otros distintos a la mujer, que no distinga sexos, condición, identidad, o preferencia sexual. Además, propone crear un programa de atención a hombres generadores de violencia contra las mujeres; y garantizar la obligación estatal de actuar con la debida diligencia para que las mujeres puedan acceder a un recurso judicial efectivo en salvaguarda de sus derechos humanos. Al mismo tiempo, sugiere promover la elaboración e implementación de protocolos de prevención y asistencia de la violencia de género en los establecimientos educativos, sanitarios y laborales.

Fuente: Hoy.

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